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lunes, 24 de septiembre de 2012

¿ Jesús Tenia Hermanos?

¿Tenía hermanos Jesús?

Queridos hermanos:

En la Biblia leemos que los habitantes de Nazaret, hablando de Jesús, decían: «Este es el Hijo del Carpintero y su Madre es María, es hermano de Santiago, José, Simón y Judas, y sus hermanas también viven aquí entre nosotros.» (Mt. 13, 55-56) 

En otra parte de la Biblia leemos: «Un día Jesús estaba predicando y los que estaban sentados alrededor de él le dijeron: «Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan». (Mc. 3, 32) 

Los que no conocen bien la Biblia sacan de estos textos la precipitada y erró-nea conclusión de que María tuvo más hijos y que por tal razón no pudo haber quedado virgen, como creen los católicos. Muchos hermanos evangélicos hablan así, al parecer, no por amor a la verdad, sino simplemente para desorientar a los católicos y para que la gente sencilla abandone la verdadera fe en Cristo, en su Iglesia y en la Virgen María. En esta carta quiero explicarles cuán equivocadas están estas personas que piensan que Jesús tuvo más hermanos en el sentido estricto. 

1) «Hermanos y hermanas» en el sentido bíblico. 

Es verdad que en los evangelios se habla de «los hermanos y hermanas de Jesús.» Pero eso no quiere decir que sean hermanos de sangre de Jesús, o hijos e hijas de la Virgen María. 

Jesús, en su tiempo, hablaba el idioma arameo (que es como un dialecto del hebreo) y en las lenguas arameas y hebreas se usaba la misma palabra para expresar los distintos grados de parentesco cercano, como «primo», hermano», «tío», «sobrino», «primo segundo»... Y para indicar estos grados de parentesco, simplemente, usaban la palabra «hermano o hermana.» 

Por ejemplo: Abhraham llama «hermano» a su sobrino Lot (Gén. 13, 8 y Gén 14, 14-16) Labán dice «hermano» a su sobrino Jacob (Gén. 29, 15). 

Es decir, en la Biblia no se usan las palabras «tío» o «sobrino», sino que a los que descienden de un mismo abuelo se les llama hermanos. 

Ahora bien, para evitar las confusiones, la Biblia usa varios modismos. Por ejemplo: si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión: «Tu madre y los hijos de tu madre.» Esta era la única manera correcta de expresarse. En Mateo16, 17 se usa la expresión «Simón, hijo de Jonás» para decir que el papá de Simón es Jonás. 

En ningún lugar del Evangelio se habla de los hermanos de Jesús en sentido estricto, como «hijos de María». Por tanto en la Biblia no aparece ningún hermano de Jesús según la carne. 

En el Evangelio de Lucas leemos que Jesús subió a Jerusalén junto con María y José. El niño Jesús tenía ya 12 años. Este relato no menciona ningún hermano de Jesús en sentido estricto. Así el texto nos hace entender que Jesús es el hijo único de María. (Lc. 2, 41-52). 

Al momento de morir, Jesús confió su madre María al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, precisamente porque María quedaba sola, sin hijos propios y sin esposo. Para los judíos una mujer que se quedaba sola era signo de maldición. Por eso Jesús confía María a Juan y también Juan a María. 

«Cuando Jesús vio a su madre, y de pie junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, Jesús dijo a su madre: «Madre, ahí tienes a tu hijo. Luego le dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde entonces ese discípulo la recibió en su casa» (Jn. 19, 26-27). 

2) ¿Quiénes son «estos hermanos de Jesús»? 

La Biblia nombra a cuatro «hermanos» de Jesús (Mat. 13, 55-56). 

En Mt. 13, 55-56 encontramos los nombres de cuatro «hermanos» de Jesús: Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas. 

De estos cuatro hermanos de Jesús arriba mencionados, dos eran apóstoles: Santiago «el hermano del Señor» (Gál. 1, 19) es el apóstol Santiago «el Menor» (Mc. 15, 40), y Judas, «servidor de Jesucristo y hermano de Santiago». 

La madre del apóstol Santiago el Menor se llama María y esta María, madre de Santiago y José, estaba junto a la cruz de Jesús (Mc. 15, 40) y era «hermana de María la Madre de Jesús» (Jn. 19, 25) y tía de Jesús. Es la que el Evangelista llama María de Cleofás (Jn. 19, 25) 

Comparando los textos bíblicos entre sí, está claro que ni Santiago ni los otros tres nombrados «hermanos de Jesús» eran hijos de la Virgen María y José, sino primos hermanos de Jesús. 

Hagamos el árbol genealógico de las dos familias: 

«Padre» + madre = hijo (José + María =Jesús) 

Alfeo o Cleofás + María = hijos: Santiago, José, Simón y Judas. 

3) Jesús es el hijo primogénito de María: 

Otros dicen que la Biblia nombra a Jesús como el «primogénito» o sea «el primer hijo de María» y eso es señal de que María tuvo más hijos. 

El hecho de que Jesús sea «primer hijo» no significa que la Virgen María tuviera más hijos después de Jesús; de ninguna manera quiere decir eso el Evangelio. «Y dio a luz a su primer hijo» (Lc. 2, 7) quiere decir que «antes de nacer Jesús, la Virgen no había tenido otro hijo». 

Y esto era muy importante para los judíos, porque siendo Jesús el primogénito, o sea, el primer hijo, quedaba consagrado completamente a Dios. (Ex. 13, 2). Y es que la Ley del Señor mandaba que el primer hijo fuera consagrado u ofrecido totalmente a Dios (Ex. 13, 12 y Ex. 34, 19). Por eso Jesús, por ser el primogénito o primer hijo ya desde su nacimiento quedaba ofrecido y consagrado totalmente al servicio de Dios. 

Esto, y no otra cosa, es lo que enseña el Evangelio al decir que Jesús fue el «primer hijo» (Primogénito) de la Virgen María. En ningún caso quiere decir el primero entre otros hermanos. 

4) El uso de la palabra «hermano» en el sentido religioso. 

Un día preguntó Jesús a sus discípulos: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y mirando a los que estaban en torno a él añadió: Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios ese es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mt. 12, 49-50). Jesús fue el primero en utilizar la palabra «hermano» no en sentido carnal, sino en sentido figurado 

En el Evangelio de Juan (20, 17), Jesús llama a sus discípulos y apóstoles: «mis hermanos» y en la carta a los Hebreos (2, 11) todos los redimidos por Cristo son «sus hermanos.» Cristo es «el Primogénito de estos hermanos.» (Rom. 8, 29). 

En este sentido aparece la palabra «hermano» 160 veces en las cartas apostólicas del N. T. «Hermanos pues, en este sentido, hoy como ayer, son todos los que creen y aceptan a Jesús.» Y en esto los hermanos evangélicos son muy inconsecuentes porque en sus sermones usan a cada rato la expresión «hermanos» en sentido figurado (todo el mundo entiende que no se trata de hermanos carnales) Pero cuando se trata de interpretar esta palabra en el N. T., dicen que hay que entenderla en sentido carnal, de verdaderos hermanos según la sangre. 

La Iglesia Católica, al igual que las iglesias Evangélicas, tiene ahora también la costumbre de llamar a sus fieles «hermanos y hermanas». ¿Significa esto que todos somos hermanos según la carne? De ninguna manera, sino que utilizamos la palabra «hermanos» en sentido figurado. ¿Por qué, entonces, los evangélicos tienen tanto empeño en interpretar la palabra «hermano» sólo en sentido literal para concluir que la Virgen tuvo otros hijos? ¿No hay aquí una tergiversación o mala interpretación de textos? ¿No será que se utilizan estos textos tan sólo como un pretexto para confundir a los católicos poco familiarizados con la Biblia? 

Ojalá que estas palabras «hermano y hermana» no sean para nosotros palabras conflictivas. Hermanos según la carne son los hijos de unos mismos padres. Hermanos según el espíritu somos todos los seres humanos, mayormente los que son miembros de una misma comunidad o familia religiosa. 

Queridos hermanos y amigos en Cristo: Creo que estas explicaciones bastan para aclarar el sentido bíblico de la expresión «hermanos y hermanas del Jesús.» Que nadie los venga a molestar ahora con discursos erróneos y a decirles que María tenía muchos hijos... Los que hablan así son personas que no conocen bien la Biblia; es gente que interpreta la Palabra de Dios a su propio gusto y quiere solamente sembrar dudas y mentiras. ¿No dijo el apóstol Pedro que debemos ser prudentes con nuestras interpretaciones privadas de la Biblia? (2 Pedr. 1, 20). 

Y por último, queridos hermanos, yo también los nombro con la palabra hermanos, les pido que no hagan caso de palabrerías, sino que sean realmente capaces de vivir este gran sueño de Jesucristo que es construir el Reino de Dios en que todos los hombres volverán a ser hermanos.

jueves, 16 de agosto de 2012

Los 12 Discípulos de Jesús

  ¿ Conoces a los Doce Apóstoles ?
                                       por Alfredo Sandoval


ANDRÉS: El apóstol afable


En el evangelio figura siempre como hermano de Pedro. Hombre de segunda clase: sonriente, amigable, cordial, sosegado.
En el evangelio se menciona su nombre tres veces, y cuando esto ocurre, lo vemos trayendo una persona a Jesús:
Juan 1, 40-41; 6, 8-10; 12, 22.
Es el hombre de un sólo talento, el de la amistad; ganar amigos para Cristo. Cristo lo escogió, porque los hombres de un
sólo talento son imprescindibles en el reino.


BARTOLOMÉ: El apóstol visionario

Era olvidadizo, extrovertido, visionario, místico, el hombre de otro mundo; soñador, se conducía como quien está enamorado.
Y así era; estaba enamorado de una visión, de una persona, de un reino. Es el hombre sin engaño, sin hipocresía, sin tapujos.
Así lo vemos en el momento mismo de su elección: Juan 1, 43-51. Es el precursor de aquellos hombres que se han entregado
totalmente a Dios.


FELIPE: El apóstol práctico


Siempre cauteloso, con sumo cuidado, conquistaba el terreno poco a poco, lleno de sentido común, meticuloso.
Felipe no busca a Jesús como otros discípulos; era demasiado práctico y no iba a creer en cualquier movimiento religioso.
Fue Jesús el que buscó a Felipe, y así tenía que ser; lo encuentra en Galilea, y le dice: "sígueme", en sus conversaciones plantea cuestiones prácticas y exige respuestas también prácticas: Juan 6, 7; 12,22; 14, 6-11.
La víspera de su muerte, Jesús lo reprocha por que aún no lo conoce y se le revela como "camino" para llegar al Padre.


MATEO: El apóstol rescatado


Hombre de mente ágil; buen estadista, matemático de gran talento; agudo, perspicaz, hábil; se fija metas y llega a lograrlas.
Publicano, recolector de impuestos; tenido por avaro, duro de corazón y corrompido. Jesús pasa junto a él por el sitio de los
impuestos y al escuchar de sus labios, aquella imperiosa invitación: "Sígueme", Mateo cierra los libros, sale de su trabajo,
abandona la caseta, y de publicano y estafador pasa a ser discípulo y seguidor de Cristo. Mateo 9, 9-13.
Después de la resurrección se dedicó a predicar a los judíos y para ellos escribió el Evangelio.



SIMÓN: El apóstol celoso


Pertenece a la secta de los Zelotes, partido político caracterizado por el fanatismo. Lucas lo llama Zelote. Lucas 6, 16. Quizá se decidió a seguir a Cristo abrigando la idea de un Mesías libertador, con la esperanza de una victoria política.
Pero a medida que caminaba con Jesús, iba cambiando. Sus ambiciones políticas, se transforman en ambiciones
pacíficas; su mentalidad militar se transformó en mentalidad misionera. Hizo suyas las metas y motivos del Maestro.
Mateo 10, 34; Mateo 26, 52, 10, 38.


SANTIAGO EL MAYOR: El apóstol ambicioso


Era pescador y trabajaba con su padre, Jesús lo llamó hijo del trueno; era de recia personalidad y temperamento ardiente.
Esto explica su reacción con los samaritanos cuando no quisieron hospedar a Jesús. Lucas 9, 54.
Fue el apóstol que con su hermano pretendió el primer puesto en el Reino. Marcos 10, 35-40.
Así fueron los hombres que Jesús escogió: envidiosos, egoístas, codiciosos, pero en su reino El les cambió el corazón.
Santiago fue el primer apóstol que selló con su sangre la verdad de la religión cristiana: Hechos 12,2



JUAN: El apóstol del amor



Está dotado de un espíritu sensible, pero era propenso al enojo, a la explosión; tenía mal genio, era irritable, impulsivo.
Tuvo que recorrer un largo camino para hacerse amable. Era pescador y trabajaba con su padre; el negocio había
prosperado pero Juan estaba intranquilo. Jesús lo encontró dispuesto a dejar la barca y a su padre, para ir en su compañía:
Mateo 4, 18-22. Estuvo junto a Jesús en los momentos de mayor intimidad y en los más amargos sufrimientos:
Juan 13, 23-25; 19, 25-27.
Después de la resurrección, Juan siguió dando testimonio de Cristo con un amor enérgico y decidido: Hechos 4, 13-22.
Pasó su vida anunciando a los hombres el mandamiento del amor Juan 13, 34-35; 15, 12-17. Sus últimos años los pasó
en Efeso de donde escribió el Evangelio y las Epístolas. Desterrado por el emperador Domiciano y luego fue puesto en libertad...
Murió en Efeso siendo de avanzada edad.



PEDRO: El apóstol del riesgo



Gran pescador de Galilea. Impulsivo, impetuoso, extrovertido; había nacido para ser líder.
Al llamarlo para el Reino, Cristo le dio el nombre de "Roca"; pero el evangelio nos muestra, que no actuó siempre
como "Roca"; Mateo 14, 27-30; 16, 21-23. Esta impulsividad lo lleva a responder de primero al Maestro, a tomar la
iniciativa, a actuar en nombre de los doce: Mateo 16, 16; 14, 28; Juan 21, 16; Lucas 5, 4-11. Negó a su maestro pero
su humildad lo libró de la desesperación Marcos 14, 27-31. Después de la resurrección hace la triple profesión de fe
y amor en su Maestro y Cristo lo confirma entonces como líder de su Iglesia: Juan 21, 15-17.
Entregando la vida llega a realizar el nombre que le había dado su maestro: "Roca". Murió crucificado en Roma.



JUDAS ISCARIOTE: El apóstol traidor



Jesús lo llamó también a él y le dio el nombre de apóstol; tuvo las mismas oportunidades que los demás; vio y oyó lo
que ellos vieron y oyeron. También anunció el Reino.
Pero fue el apóstol desertor. En la última cena, mientras Jesús le lavaba los pies, él estaba consumando la traición:
Juan 13, 18-20; en el huerto de los Olivos, estando Jesús en oración, lo entregó a los enemigos: Lucas 22, 47-53.
Al traicionar al Maestro, Judas se traicionó a sí mismo.



JUDAS TADEO: El apóstol constante



Hermano de Santiago el menor, es, por contraste con Judas Iscariote, el apóstol constante. En la última cena
hizo a Jesús una pregunta. La respuesta que recibe se convierte para él en norma de vida: Juan 14, 22-24.
En la carta que escribe a los cristianos los exhorta a la fidelidad, a no dejarse llevar por falsas doctrinas.



TOMÁS: El apóstol de la duda

Fue el más pesimista, el más melancólico, el más áspero y por lo tanto el más terco de todos los discípulos.
Miraba el mundo, los sufrimientos, la vida, con un extremado realismo. Era la encarnación de la duda. En tres
momentos el Evangelio registra sus palabras y en ninguno de ellos se desmiente: Tomás es siempre el mismo:
abatido, escéptico, obstinado: Juan 11, 16; 14, 2-4; 20, 24-29.
Solo después de la experiencia del resucitado en el cenáculo, Tomás se transforma, y exclama en un profundo
acto de fe: "Señor mío y Dios mío".



SANTIAGO EL MENOR: El apóstol desconocido

Es el más desconocido de los apóstoles; aparece en la lista de los doce, pero no más. Fue escogido para ver,
oír, andar y testificar. Es el símbolo de los millares de "nadies". Nadies que llegan a ser "Alguien", por la elección de Dios.





fuente: apologeticasiloe.net

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